07 julio 2008

¿Recinto seguro?

El pasado viernes me pasó una anécdota bastante curiosa con las medidas de seguridad para acceder al recinto expo. Después de llevar, como poco, una docena de veces entrando en la expo, me detectaron una navaja en mi bolso. ¿Una navaja? ¿Yo? Sí, era cierto. El verano pasado había estado en Portugal y me había comprado un cortauñas que, además de lima, tenía una pequeña navajita. El cortauñas en cuestión lo había metido en su día en uno de los más pequeños compartimentos del bolso (o bandolera, como le quiere llamar mi amigo Fer), y ya lo había olvidado completamente.

El caso es que resulta paradógico que a la vez número 12 (creo) que entraba en la expo, la chica de seguridad al fin detectase en el escáner esta pequeña "arma". Osea que... ¿Y las otras once veces? ¿Y el resto de usuarios? ¿Hasta qué punto se está poniendo celo a la hora de introducir según qué cosas?

Por otro lado, me comentó mi amiga María que el otro día no pudo meter el casco de moto de su novio, y lo tuvo que dejar en consigna, pagando los 5 euros de rigor. ¿Hasta qué punto uno debe de pagar por algo que no le dejan entrar? Siendo encima que es un elemento de seguridad en el transporte...

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